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tercer informe sobre percepcion social del juego en españa

La Fundación Codere, en colaboración con la Universidad Carlos III de Madrid -a través de su Instituto de Política y Gobernanza (IPOLGOB)-, publicó en 2011 este Tercer informe sobre la percepción social respecto al juego de azar en España.

La industria del juego ha ido alcanzado una notable importancia social debido, sobre todo, al alto número de empleos que genera, el elevado movimiento económico que conlleva y su papel como recaudadora de ingresos para el Estado y las comunidades autónomas, vía impuestos.

De los datos de este informe anual, se deduce que la población española ha asumido el juego de azar como un factor más de entretenimiento (cuyo consumo en exceso causa problemas semejantes a cualquier otro consumo desorbitado, sea alcohol, deportes, televisión, Internet, etcétera) y actúa respecto a él como lo hace frente a otras posibilidades de gasto en ocio.

En 2011, las cifras muestran con claridad que la crisis ha golpeado a la industria del juego y ha producido un cambio que se traduce en que se juega menos cantidad total que antes. Aunque haya aumentado el número de jugadores esporádicos que pretenden tentar a la suerte, los habituales dedican menores cantidades de dinero que en años anteriores. Se trata de un efecto de la crisis que se extiende a todo el sector del entretenimiento.

De esta manera, en 2009, el 22.3% decía controlar o poner límites a las cantidades que destinaba al juego mientras que, en 2011, el porcentaje se eleva al 28.3%. Además, la frecuencia de juego ha disminuido en este periodo de modo que los jugadores cotidianos han pasado del 6.7% al 3.2%.

En el caso del acceso online, se ha estabilizado el porcentaje de personas que han jugado en un 6.2% de la población entre 18 y 75 años y, en un 1.3%, quienes declaran jugar vía Internet habitualmente. El perfil medio del jugador online es similar al del internauta: hombre, menor de 35 años y de estatus social medio o alto.

Los datos del informe apuntan a que, la mayoría de las veces, el juego es percibido como una actividad individual de ocio, aunque se puede desarrollar en compañía de otras personas y, en ocasiones, se convierte en un elemento que contribuye a la socialización entre amigos y familiares.

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